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Interesante cuando los temas que parecían agotados vuelven a dimensionarse y generar polémica. Nuestro amigo Yamil Cure nos envía su punto de vista acerca de la definición de colla en el post: Vámonos de coyas

Castell_de_VilafrancaA las putas, honorables trabajadoras de las que el fallecido actor español Fernando Fernán Gómez decía que “…Incluso las más caras, cobran muy poco”, se les ha llamado siempre de muchas maneras, de uno u otro modo relacionándolas con el desempeño de su oficio, como sería el caso del vocablo inglés anteriormente expuesto. Partiendo que nadie ha determinado todavía la ortografía de esta palabra, desde otro punto de vista, la palabra “Colla” (Con ‘ll’ y no con ‘y’) puede ser probable que provenga del catalán, y es posible que de una asociación juguetona, como sucede casi siempre cuando nace una nueva palabra en el Caribe.

Puede que, cómo de las Putas, se dice “Todos se les trepan encima”, entonces haya sucedido, que una noche de luna barranquillera de camino a la juerga, a alguno de un grupo de ‘cachondos’ catalanes del patio —de aquellos de quienes hemos heredado apellidos como Plá, Capdevila, Bonell, Roig, Carbonell, Rovira, Roca, Ripoll y tantos otros— se le ocurriera asociar su eventual encuentro con las damiselas, con la formación de un  ‘Castell’, esa torre de hombres trepados uno encima del otro, que son tradicionales en las festividades de Catalunya, y entonces entre risas exclamara: “¡Vámonos de Colla!”.
 
Porque allí en Catalunya, al grupo de ‘Castellers’ que conforman el ‘Castell’, se le denomina, “Colla”.

Comentario al margen de Nicolás Contreras

Coya en lengua Chimila significaba "princesa". En lengua Muisca Coyaima "tierra de la princesa".  Los conquistadores con frecuencia tomaban nombres y títulos de pueblos ofensores, ofendidos o vencidos, para defenestrar sus símbolos de poder. Por ejemplo: mula o juez musulmán, los españoles se lo dan al híbrido de caballo con burra.

A veces opera al revés: los pueblos islámicos -negros y de blancos- le llamaban K-fir o Kafre, luego devenido en América, Kafio, al infiel; los españoles se lo endilgan al negro, como sucedió con el gentilicio de "esclavo/slave/slave/sklaven/schiavi" para los pertenecientes a pueblos eslavos, como eslovakos, eslovenos e ilotas del mar negro, que fueron sirvientes de griegos y romanos, quienes llamaban su tierra Slavonia. Griegos y romanos convirtieron el gentilio en sinónimo de servidumbre, pero luego se lo enrostraron al negro como parte consustancial del negro o afrodescendiente.

Con las palabras se pueden hacer muchas veces, como tratar de buscarle un origen catalán, al tango o a la cumbia.

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