Vividero: Tierra de vivos
Vividero: Tierra de vivos
"...las drogas ilícitas se han convertido en el ‘acetaminofén’ de la sociedad y ejercen su poder destructivo bajo la mirada complaciente de todos, las autoridades son los principales dueños del mototaxismo, algunos ex alcaldes y políticos son los propietarios del servicio público de taxis, la gente está pasando hambre, los buses han dejado de transportar pasajeros para llevar mendigos al borde de la muerte, estamos construyendo una nueva ciudad hacia el norte más excluyente que la que tenemos, la indigencia es cada vez mayor, los niños ya no piden limosnas si no que asaltan al pie de los semáforos, y la anarquía y la falta de autoridad predominan"
"...las drogas ilícitas se han convertido en el ‘acetaminofén’ de la sociedad y ejercen su poder destructivo bajo la mirada complaciente de todos, las autoridades son los principales dueños del mototaxismo, algunos ex alcaldes y políticos son los propietarios del servicio público de taxis, la gente está pasando hambre, los buses han dejado de transportar pasajeros para llevar mendigos al borde de la muerte, estamos construyendo una nueva ciudad hacia el norte más excluyente que la que tenemos, la indigencia es cada vez mayor, los niños ya no piden limosnas si no que asaltan al pie de los semáforos, y la anarquía y la falta de autoridad predominan"
El periódico EL HERALDO, publicó una interesante columna escrita por Horacio Brieva, en la cual publica los puntos de vista de varios colegas periodistas acerca del caos que vive la ciudad de Barranquilla. Por considerarlo de mucho interés se publican apartes de dicha nota con los créditos respectivos.
El periodista Jorge Medina Rendón, en una especie de inventario de horrores, desglosa anatómicamente cada uno de los problemas de Barranquilla que –ligados, entremezclados o concatenados – explican el angustiante clima de inseguridad actual.
En esta ciudad, dice, se imparte una educación de mala calidad, la salud es sólo una fachada que tiene conexiones directas con la morgue distrital y las salas privadas de velación, la economía informal crece cada día, los pagadiarios son los nuevos empresarios locales, las personas mayores de 25 años ya no califican para emplearlas, la corrupción distrital y departamental es creciente, las autoridades de control se han vuelto más corruptas que los corruptos, la familia como núcleo fundamental se encuentra en estado de coma, los valores y principios parecen un cuento de hadas, la radio se ha convertido en el principal vehículo de los antivalores, la prostitución infantil y de adolescentes es una lucrativa microempresa, y el homosexualismo ha ingresado a muchas familias en las cuales los hijos juegan a la doble en bares que todo el mundo sabe donde quedan.
El periódico EL HERALDO, publicó una interesante columna escrita por Horacio Brieva, en la cual publica los puntos de vista de varios colegas periodistas acerca del caos que vive la ciudad de Barranquilla. Por considerarlo de mucho interés se publican apartes de dicha nota con los créditos respectivos.
El periodista Jorge Medina Rendón, en una especie de inventario de horrores, desglosa anatómicamente cada uno de los problemas de Barranquilla que –ligados, entremezclados o concatenados – explican el angustiante clima de inseguridad actual.
En esta ciudad, dice, se imparte una educación de mala calidad, la salud es sólo una fachada que tiene conexiones directas con la morgue distrital y las salas privadas de velación, la economía informal crece cada día, los pagadiarios son los nuevos empresarios locales, las personas mayores de 25 años ya no califican para emplearlas, la corrupción distrital y departamental es creciente, las autoridades de control se han vuelto más corruptas que los corruptos, la familia como núcleo fundamental se encuentra en estado de coma, los valores y principios parecen un cuento de hadas, la radio se ha convertido en el principal vehículo de los antivalores, la prostitución infantil y de adolescentes es una lucrativa microempresa, y el homosexualismo ha ingresado a muchas familias en las cuales los hijos juegan a la doble en bares que todo el mundo sabe donde quedan.
Carnaval. Foto del interior de uno de los bares más afamados de Barranquilla.






