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Barranquilla capital de que?

18 de abril de 2012

el tweet

El Síndrome de Hubris

17 de abril de 2012

Esta información llego por mail, sin mencionar al autor o la fuente de donde la tomaron, la comparto y espero que los mancitos de la #Leylleras2 no vayan a tomar represalias y tal. Se refiere a un síntoma que presentan hombres públicos cuando beben de las mieles del poder.

Hace poco leí en un artículo que un expresidente de un país latinoamericano sufría del Síndrome de Hubris, que lo sufren los poderosos, los dictadores, etc.

Siempre me he preguntado qué tendría el poder. Imagino que una sensación de super-ego que hace que el comportamiento quede alterado, que la visión de la realidad quede completamente distorsionada.

A veces, las personas con poder toman decisiones absurdas para todo el mundo, incluso para sus asesores más cercanos. Pues esta borrachera de poder, tiene un nombre: "El síndrome Hubris".

Las personas que lo padecen se encuentran en puestos de poder. Suelen ser políticos, dado que los poderosos en otros ámbitos de la sociedad, suelen llegar a la cumbre por méritos propios, por ser personas válidas, inteligentes... algo que no es imprescindible para llegar a la cumbre en política, donde se valoran también el carisma personal, la suerte o la oportunidad del momento.

Cuando un político llega al poder se pregunta si será capaz de llevar a cabo su tarea. Si el puesto "le vendrá grande"... o si será posible que maneje con precisión tantos hilos.

Con el paso de los días, va viendo como las cosas empiezan a encajar, la gente le felicita por la calle, los compañeros le dan la razón en todo y sus decisiones son respetadas y obedecidas, aunque en un principio le pareciesen estupideces.

Constantemente es reclamado por medios de comunicación y su nivel económico y social mejora cada día, a cada momento crece su fama, su poder y su confianza en sí mismo. Llega un momento en que esto se le va de las manos. Y aquí es cuando sucumbe al síndrome Hubris.

Se caracterizan por el desprecio absoluto por los consejos de los que le rodean, exagerada confianza en sí mismos y alejamiento progresivo de la sociedad.

Lord Owen ha recogido en su último libro "In sickness and in power" (En la enfermedad y el poder), las conclusiones recogidas durante 6 años de estudio de la mente de líderes políticos. Dice: "El poder intoxica tanto, que termina afectando al juicio de los dirigentes".

Cuando el político cae en esta enfermedad, comienza a tomar decisiones que no están meditadas y desoyendo los consejos de sus inmediatos. Comete errores. Baja la guardia y se creen "llamados para realizar grandes hazañas".

Emprenden proyectos de duración muy superior a su mandato, realizan obras faraónicas, con la fe de quedar en los anales de la historia. Casi como una obligación de dejar su "sello" durante su mandato.

Llega a no contemplar la posibilidad de perder y, a veces, comenten errores garrafales a pocas semanas de las elecciones, seguros de poder dominar cualquier situación.

Durante un tiempo de sufrir el síndrome Hubris, la cosa empeora. Comienzan a padecer lo que se llama "desarrollo paranoide", es decir que todo aquel que no esté de acuerdo con sus opiniones se convierte automáticamente en su enemigo personal... esto puede derivar en delirios paranoides o trastornos delirantes, que les lleva a pensar que todo el mundo está en su contra... esto hace que se aísle aún más de la sociedad.

Normalmente cuando están instalados en este estadio del síndrome, ocurre que pierden las elecciones, por una mera cuestión de probabilidades, o pierden su mandato, entonces sobreviene una terrible depresión, de la que es muy difícil salir.

La palabra "Hibris" viene del griego. Ellos fueron los primeros en utilizarla para definir a un héroe que lograba la gloria y "borracho" de éxito se empieza a comportar como un Dios, cometiendo cientos de locuras y errores. Como castigo a "Hubris" está "Némesis" que le devuelve a la cruda realidad a través de su fracaso.

Curiosamente, según concluye el psiquiatra Manuel Franco, los varones son mucho más propensos a padecer este síndrome, ya que son mucho más sensibles al halago y al reconocimiento y toleran mal la frustración.

Cuando el poder no está en manos del más capaz, pero él cree que sí, empieza a comportarse de manera narcisista.

Sin nombrar a ningún político en concreto, creo que todos conocemos algunos, que debido a sus decisiones incomprensibles, han debido sufrir esta enfermedad psicológica.

Ahora puedo entender un poco mejor, aunque no me sirve como disculpa, la soberbia, prepotencia, la actuación de espaldas al pueblo, de algunos políticos...

Escribiendo el post sobre el Bicentenario me encontré con esta perla publicada en el periódico El Heraldo. Decidí que sirviera de introito ilustrando lo que nos espera en esta fiesta traída de los cabellos y que a la larga terminaran gozándose unos cuantos.

Ojalá el Bicentenario no sea igual...
De no ser por el tremendo festejo que hubo por la noche en Siete Bocas (?), la celebración por los 199 años de Barranquilla hubiera pasado sin pena ni gloria: la programación anunciada por el Distrito resultó ser bastante floja y desorganizada. Tanto, que obligó a uno que otro reclamo del consejero para la Seguridad, Guillermo Polo, a la consejera para el Bicentenario, Diana Acosta. Esta, a su vez, culpó a la Oficina de Comunicaciones, que dirige Manuel Alzamora, de haberle cambiado la agenda. Como quien dice, Tongo le dio a Borondongo, y Borondongo le dio a Bernabé...

El palique de la plaza - abril 9 de 2012

Bicentenario, palabra solemne para marcar periodos específicos cumplidos y que de una u otra manera han dejado marca en la humanidad, bicentenario de la Revolución Francesa, bicentenario de la independencia de Cartagena y así.

Hoy se nos ha dado por denominar solemnemente bicentenario los 200
años de ser erigida en VILLA nuestra ciudad de Barranquilla. 200 años
de un acto protocolario y nada mas pero como eso mueve las registradoras, mueve los presupuestos, mueve el good will de administradores, políticos y politiqueros, bienvenidos al bicentenario.

Y al igual que el carnaval, que en su momento fue visto como merienda
de negros y que al buscarle la comba al palo se dieron cuenta que
manaba dinero a raudales y no había necesidad de irse pa gozárselo, el bicentenario hace que muchos aterricen a ver que hay en esta nueva teta que le salió a la ubre distrital.

Que la Reina del Bicentenario, la alcaldesa del bicentenario, el concejo del bicentenario, el congresista del bicentenario, la generación del bicentenario, la canción del bicentenario - los colores de abril? -, la estatua del bicentenario - no se empute viejo Yino - el arroz'e lisa del bicentenario, el asalto del bicentenario, los faroles del bicentenario, la cerveza del bicentenario, el presupuesto pal bicentenario y así.

Porque, saben ustedes, que más allá de toda esa parafernalia la ciudad
tiene necesidades, necesidades que se podrían suplir con todo ese presupuesto a despilfarrar y que serian una bonita manera de regalarle algo a Barranquilla sin tanta alharaca. Pero no, dirán que pa eso están los entes específicos, que no se puede mezclar una cosa con otra, que las necesidades de ciudad se discuten en su momento en el concejo o se proponen, que patatin, que patatan pero que esta fiesta bicentenaria nadie nos la embolata.

bicentenario
1. m. Día o año en que se cumplen dos siglos del nacimiento o muerte de una persona ilustre o de un suceso famoso.
2. m. Fiestas que alguna vez se celebran por dichos motivos.
3. m. Fiesta que se celebra de 200 en 200 años.

Barranquilla, #bicentenario?

5 de abril de 2012

Sin tanta alharaca, sin tanta sacada de pecho, sin tanta parafernalia, sin tantas encuestas así lucíamos en un momento de nuestra historia; los herederos de aquellos que dejaron caer el balón, hoy, se frotan las manos por el intento – vano – de los gobernantes de turno de volverla señorial y pujante. Pero embambarla de shoppings y centricos comerciales no es la solución, necesitamos espacios lúdicos, espacios de comportamientos y no solo de compras y de miedos.

plazas

Arroyos

Esto de los arroyos no es de ahora, desde siempre hemos estado preocupados por el entorno y sus problemas; no nos vengan a salir politiqueros con que es idea de el o de ella o del otro.

arroyos2

Como ven la carreta ya se manejaba en los años 40. No sabemos si este memorándum tuvo acogida o no o si fue engavetado como tantos estudios y proyectos financiados por nuestros impuestos – predial y valorizaciones – y que nunca se llevaron a cabo.

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Este texto publicado por la revista Mejoras en los años 40 da muestra de la grandeza y mantenimiento de una ciudad que hacía pensar en una cosmometropoli del futuro; algo en algún memento detuvo este ímpetu pero ahí quedan los sueños de los que creyeron.

necropoloisMapa correspondiente a la necrópolis indígena encontrada en la ciudad de Barranquilla

Es la hermana menor de las tres ciudades colombianas del atlántico, fundada por Francisco Macías Berdejo en 1729. A orillas de las Barrancas de san Nicolás de Tolentino fue adquiriendo rápido crecimiento asentando a sus primeros habitantes – ganaderos y pescadores – quienes previeron su futuro, por saber de su privilegiada situación geográfica. Su portentoso desarrollo presente es apenas pálido reflejo de su porvenir.

Es la ruta natural de América, y en ella tocan las líneas aéreas intercontinentales. La realización de Bocas de Ceniza –viejo y redentor anhelo colombiano – le abrió la ruta de todos los continentes. Puerto fluvial y Terminal Marítimo, legitimo orgullo de Colombia, en donde atrancan barcos de gran calado, de muchas líneas marítimas, dejando sus mercancías y pasajeros en la ciudad misma. Limpia y sana, cuenta con servicios públicos de primer orden hoteles dignos de parangonearse con los primeros de sur y centro América – como el del Prado -; cuenta, además, con inmejorables servicios de luz, agua, transportes eficientísimos y todo lo que tienen y hacen grata a las ciudades modernas.