No entiendo. ¿Como es posible que esa labor quijotesca que realiza Alfredo de la Espriella, historiador de la localidad (palabra que le gusta a @Gerente) no tenga eco en los estamentos culturales de esta ciudad?
Presupuestos van y vienen; unos invertidos, otros despilfarrados (aquí ningún proyecto es evaluado en ninguna de sus etapas) y cada mes el Museo Romántico de Barranquilla, tenedor de lo tangible de nuestro imaginario pasado o que pasa, debe pensar como cancelar sus servicios públicos.
Alfredo y los cuatro gatos deben salir a mendigar una ayuda para que ese compendio de cosas no se caiga, no muera arrumado en el rincón de alguna dependencia oficial. A los pensantes de esta ciudad no se les ha ocurrido que este espacio podría ser un apéndice del tan mentado Parque Cultural del Caribe y su alter ego Museo del Caribe?
Allí reposan muchas de nuestras taras, de nuestros miedos, de nuestros odios representados en escritos, personajes, objetos y espacios copiados a la realidad. El, hace parte de nuestro imaginario colectivo y estoy seguro que en otras latitudes seria una de las obras de mostrar de políticos y entes oficiales. Pero no. Solo pasamos y señalamos su presencia sin comprometernos a su permanencia en el tiempo.
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No creas, todo esto también me lo pregunto del Instituto Experimental del Atlántico, una institución que sobrevive a la desidia de los entes oficiales pero que le da lustre a la región mostrando con orgullo todos los premios todos, ganados obtenidos en evaluaciones oficiales, concursos y demás y que cada cierto tiempo debe salir a pasar el cepillo, pedir limosna dicen otros para sobrevivir otro tiempo mas donde sus alumnos se enfrentaran a nuevos retos superándolos sin tanta infraestructura pero si con la enjundia que da el saberse mejor que todos.






