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Vámonos de collas II

19 abril 2011

Interesante cuando los temas que parecían agotados vuelven a dimensionarse y generar polémica. Nuestro amigo Yamil Cure nos envía su punto de vista acerca de la definición de colla en el post: Vámonos de coyas

Castell_de_VilafrancaA las putas, honorables trabajadoras de las que el fallecido actor español Fernando Fernán Gómez decía que “…Incluso las más caras, cobran muy poco”, se les ha llamado siempre de muchas maneras, de uno u otro modo relacionándolas con el desempeño de su oficio, como sería el caso del vocablo inglés anteriormente expuesto. Partiendo que nadie ha determinado todavía la ortografía de esta palabra, desde otro punto de vista, la palabra “Colla” (Con ‘ll’ y no con ‘y’) puede ser probable que provenga del catalán, y es posible que de una asociación juguetona, como sucede casi siempre cuando nace una nueva palabra en el Caribe.

Puede que, cómo de las Putas, se dice “Todos se les trepan encima”, entonces haya sucedido, que una noche de luna barranquillera de camino a la juerga, a alguno de un grupo de ‘cachondos’ catalanes del patio —de aquellos de quienes hemos heredado apellidos como Plá, Capdevila, Bonell, Roig, Carbonell, Rovira, Roca, Ripoll y tantos otros— se le ocurriera asociar su eventual encuentro con las damiselas, con la formación de un  ‘Castell’, esa torre de hombres trepados uno encima del otro, que son tradicionales en las festividades de Catalunya, y entonces entre risas exclamara: “¡Vámonos de Colla!”.
 
Porque allí en Catalunya, al grupo de ‘Castellers’ que conforman el ‘Castell’, se le denomina, “Colla”.

Comentario al margen de Nicolás Contreras

Coya en lengua Chimila significaba "princesa". En lengua Muisca Coyaima "tierra de la princesa".  Los conquistadores con frecuencia tomaban nombres y títulos de pueblos ofensores, ofendidos o vencidos, para defenestrar sus símbolos de poder. Por ejemplo: mula o juez musulmán, los españoles se lo dan al híbrido de caballo con burra.

A veces opera al revés: los pueblos islámicos -negros y de blancos- le llamaban K-fir o Kafre, luego devenido en América, Kafio, al infiel; los españoles se lo endilgan al negro, como sucedió con el gentilicio de "esclavo/slave/slave/sklaven/schiavi" para los pertenecientes a pueblos eslavos, como eslovakos, eslovenos e ilotas del mar negro, que fueron sirvientes de griegos y romanos, quienes llamaban su tierra Slavonia. Griegos y romanos convirtieron el gentilio en sinónimo de servidumbre, pero luego se lo enrostraron al negro como parte consustancial del negro o afrodescendiente.

Con las palabras se pueden hacer muchas veces, como tratar de buscarle un origen catalán, al tango o a la cumbia.

Vámonos de coyas

26 julio 2009

bchin02 Así escuetamente decían nuestros abuelos cuando partían los sábados – ya existirían los viernes culturales o eso es nuevo? – a visitar el afamado Barrio Chino situado en las afueras de la incipiente ciudad de Barranquilla. así se conocían a las después denominadas putas y últimamente zorras hasta llegar a las conocidas como prepagos.

Pero, de donde vino este vocablo, coyas? Hará referencia a Los coyongos, aves zancudas que pululaban en las otrora ciénagas que nacían a las orillas del Rio de la Magdalena y su manera de sostenerse en una sola pata en espera eterna como lo harían estas mujeres a la espera de sus clientes?

Descartando la acepción de que así denominaban a la mujer del rey o el emperador, entre los antiguos peruanos empezamos a indagar recibiendo este comentario de Alvaro Suescun T.

Por fortuna hoy tengo, a manera de ayuda para salir del problema, este cuento echado al garete alguna vez por mi inolvidable amigo Juan Eugenio Cañavera, que tenía por qué saberlo pues fue hombre de bastantes recorridos en estos temas que apuntas:

Los marinos que llegaban al puerto de Barranquilla -decía Juan Eugenio-, en sus primeras noches en la ciudad eran llevados al barrio Chino para desfogar sus ansias de pleamar. Aquellos puteaderos que habitaron el lugar se fraguaron con tan sencilla condición que sus camastros eran de lona (camas de viento las llaman en algunos sitios, en otros de lienzo, más allá les dicen de tijeras, son las mismas en todos lados: dos puntales sostenidos en X sobre los que están acomodados unos travesaños encima de los cuales la lona se asegura al esqueleto con varillas de madera ).

Muchos de esos marineros provenían del Reino Unido (irlandeses, por mayoría) y al ser llevados a los camastros reconocieron en ellos el parentesco con las camas que improvisaban con lonas en sus barcos (llamados, en su idioma, "coy" -o "coyes", en plural-). De manera que se generalizó el hecho de que, al desembarcar, pedían que los llevaran a donde estaban las "coyes", es decir, a donde estaban aquellas singulares camas de viento, nominativo que, por extensión , se generalizó entre las ilustres "madamas" .

Esa es la explicación que conozco, y que me parece bastante ajustada.

Al consultar el diccionario de uso de María Moliner (Editorial Gredos, 1979), refuerza lo anterior:

"Coy: del irlandes cooy; cama de a bordo. Trozo de lona que, colgado por las cuatro puntas, se emplea como cama en los barcos".

Nuestro colaborador Ricardo Bonnet aporta algo mas:

Ese Coyas del inglés también tiene un sonido similar en el sinónimo en sueco, aunque en este idioma se escribe Koja,  es por tanto  un camastro  en donde se habla este idioma: Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia y Dinamarca; sitios todos desde donde nos llegaban marineros a nuestros puertos. Me parece que esa es una versión muy creible. Voy a averiguarte en otros idiomas.

Lo que me atrevo a conjeturar es que los "chulos" llegaban hasta los barcos y les decían a los marineros, en su inglés rudimentario, que si querían "coyas", y los llevaban hasta el barrio Chino.

Te apuntas un  nuevo hit con esos aportes, viejo Álvaro.

En Sueco, sinónimos para koja
gå och lägga sig  :  gå till sängs, krypa till kojs, knyta sig

Así como leemos, este tema va para largo aportando nuevos significantes o definiendo nuestro imaginario.

Ricardo Velez Pareja, escritor cartagenero, autor de "La Divina Puta", nos manifiesta de sus recuerdos:

De acuerdo totalmente con esa explicación. Aquí también se utiliza la palabra COYA,  desde niño le escuchaba sus cuentos a mi tío -que hablaba bien el inglés y estuvo, por muchos motivos, relacionado con los puertos - y nos decía que sus amigos marinos cuando llegaban a Cartagena lo primero que le preguntaban era acerca de dónde estaban las coyas, de manera que ese término sí era utilizado por ellos y aquí se generalizó. Te lo digo yo que participé, ya adulto, de muchas maneras en esas rumbas coyeras en El Príncipe, Las Vegas, Germania, etc.

bchin02 Así escuetamente decían nuestros abuelos cuando partían los sábados – ya existirían los viernes culturales o eso es nuevo? – a visitar el afamado Barrio Chino situado en las afueras de la incipiente ciudad de Barranquilla. así se conocían a las después denominadas putas y últimamente zorras hasta llegar a las conocidas como prepagos.

Pero, de donde vino este vocablo, coyas? Hará referencia a Los coyongos, aves zancudas que pululaban en las otrora ciénagas que nacían a las orillas del Rio de la Magdalena y su manera de sostenerse en una sola pata en espera eterna como lo harían estas mujeres a la espera de sus clientes?

Descartando la acepción de que así denominaban a la mujer del rey o el emperador, entre los antiguos peruanos empezamos a indagar recibiendo este comentario de Alvaro Suescun T.

Por fortuna hoy tengo, a manera de ayuda para salir del problema, este cuento echado al garete alguna vez por mi inolvidable amigo Juan Eugenio Cañavera, que tenía por qué saberlo pues fue hombre de bastantes recorridos en estos temas que apuntas:

Los marinos que llegaban al puerto de Barranquilla -decía Juan Eugenio-, en sus primeras noches en la ciudad eran llevados al barrio Chino para desfogar sus ansias de pleamar. Aquellos puteaderos que habitaron el lugar se fraguaron con tan sencilla condición que sus camastros eran de lona (camas de viento las llaman en algunos sitios, en otros de lienzo, más allá les dicen de tijeras, son las mismas en todos lados: dos puntales sostenidos en X sobre los que están acomodados unos travesaños encima de los cuales la lona se asegura al esqueleto con varillas de madera ).

Muchos de esos marineros provenían del Reino Unido (irlandeses, por mayoría) y al ser llevados a los camastros reconocieron en ellos el parentesco con las camas que improvisaban con lonas en sus barcos (llamados, en su idioma, "coy" -o "coyes", en plural-). De manera que se generalizó el hecho de que, al desembarcar, pedían que los llevaran a donde estaban las "coyes", es decir, a donde estaban aquellas singulares camas de viento, nominativo que, por extensión , se generalizó entre las ilustres "madamas" .

Esa es la explicación que conozco, y que me parece bastante ajustada.

Al consultar el diccionario de uso de María Moliner (Editorial Gredos, 1979), refuerza lo anterior:

"Coy: del irlandes cooy; cama de a bordo. Trozo de lona que, colgado por las cuatro puntas, se emplea como cama en los barcos".

Nuestro colaborador Ricardo Bonnet aporta algo mas:

Ese Coyas del inglés también tiene un sonido similar en el sinónimo en sueco, aunque en este idioma se escribe Koja,  es por tanto  un camastro  en donde se habla este idioma: Suecia, Finlandia, Noruega, Islandia y Dinamarca; sitios todos desde donde nos llegaban marineros a nuestros puertos. Me parece que esa es una versión muy creible. Voy a averiguarte en otros idiomas.

Lo que me atrevo a conjeturar es que los "chulos" llegaban hasta los barcos y les decían a los marineros, en su inglés rudimentario, que si querían "coyas", y los llevaban hasta el barrio Chino.

Te apuntas un  nuevo hit con esos aportes, viejo Álvaro.

En Sueco, sinónimos para koja
gå och lägga sig  :  gå till sängs, krypa till kojs, knyta sig

Así como leemos, este tema va para largo aportando nuevos significantes o definiendo nuestro imaginario.

Ricardo Velez Pareja, escritor cartagenero, autor de "La Divina Puta", nos manifiesta de sus recuerdos:

De acuerdo totalmente con esa explicación. Aquí también se utiliza la palabra COYA,  desde niño le escuchaba sus cuentos a mi tío -que hablaba bien el inglés y estuvo, por muchos motivos, relacionado con los puertos - y nos decía que sus amigos marinos cuando llegaban a Cartagena lo primero que le preguntaban era acerca de dónde estaban las coyas, de manera que ese término sí era utilizado por ellos y aquí se generalizó. Te lo digo yo que participé, ya adulto, de muchas maneras en esas rumbas coyeras en El Príncipe, Las Vegas, Germania, etc.

Crónicas del Barrio Chino III

24 mayo 2008

Demostrando que todos los tiempos han sido iguales. Esta nota de prensa titulado LA INMORALIDAD EN EL MERCADO PÚBLICO aparecida hace casi 90 años nos retrata la manera de comportarse de dos quincea­ñeras, sirvientas de casas respetables que se entretuvieron en su ir a hacer compras al mercado con dos sujetos de "dudosas maneras en nuestra querida Barranquilla.

Y no es esto sólo. Esas muchachas han llevado su impudor hasta el extremo de hacer allí, en presencia de todos, cosas indebidas que no puede tolerar la moralidad pública.

También es necesario que sobre los establecimientos públicos se ejerza una rigurosa vigilancia, pues es allí, en aquellos bailes deshonestos donde muchas chicas de doce y quince años, antes inocentes, comienzan a perder su pudor y a entregarse a los más vergonzosos libertinajes

Crónicas del Barrio Chino III

Demostrando que todos los tiempos han sido iguales. Esta nota de prensa titulado LA INMORALIDAD EN EL MERCADO PÚBLICO aparecida hace casi 90 años nos retrata la manera de comportarse de dos quincea­ñeras, sirvientas de casas respetables que se entretuvieron en su ir a hacer compras al mercado con dos sujetos de "dudosas maneras en nuestra querida Barranquilla.

Y no es esto sólo. Esas muchachas han llevado su impudor hasta el extremo de hacer allí, en presencia de todos, cosas indebidas que no puede tolerar la moralidad pública.

También es necesario que sobre los establecimientos públicos se ejerza una rigurosa vigilancia, pues es allí, en aquellos bailes deshonestos donde muchas chicas de doce y quince años, antes inocentes, comienzan a perder su pudor y a entregarse a los más vergonzosos libertinajes

Crónicas del Barrio Chino II

23 mayo 2008

UBICACION. "Ese sector del Barrio Chino estaba comprendido entre la calle Santander a la calle San Juan; de la carrera Providencia a la Libertad, claro, que más adelante en la carrera Vesubio, había un bar, también era un bailadero y se llamaba "El Danubio Azul"; esto que le estoy contando es entre los años '39 y '40. Yo tendría 10 años".

Entonces ese "Danubio Azul" quedaba en la calle San Juan con Carrera Vesubio, ahí esta esa casa todavía. Claro que ahora es una casa de habitaciones, es como un hospedaje que hay, ahí; la fachada es exactamente igual a la de su época.

Otros bares, además de "La Unión", eran "El Barrilito" que era de un señor, un Coronel, Carlos Coronel; estaba "El Triángulo" que era un salón de billar, y habían prostitu­tas. Esa era una casa de madera y le decían "El Triángulo" precisamente por la forma de la casa... Hay estaba la estación de taxis en ese tiempo..(Calle Santander, carrera Libertad) ahora mismo ahí hay una ...creo.. casa de repues­tos además estaba "La Traviata"; era que en todas las esquinas había un bar.

"En la calle San Blas con carrera Independencia había una casa grande de madera que era del señor Benito De León papá de Lancaster de León, aquel futbolista famoso; ese señor tenía un bar llamado "El Tambor de la Alegría", yo no lo conocí, porque eso fue antes del '30, le oí el cuento a mi papá y en la otra esquina con la calle San Juan estaba "El Moravia", ese si lo conocí. Era del señor Octavio Vergara, el tenía la cantina ahí, seguido habían unos apartamentos pequeños que eran donde vivían "las niñas" que trabajan con él; la casa tenía un patio grandísimo, encementado que servía de bailadero; la casa siguiente era donde vivía el señor Octavio con su familia.

"Los bares del sector comprendido entre las calles San Blas y Caldas con carrera Independencia desaparecieron para el año '40. Siendo, a partir de la calle de las Flores donde empezaban los bares, como "El cubano", ubicado en la calle Santander; además estaba "El Buenos Aires", "El Aires Cubano" o "Colombia­nos", algo así.

El último bar que tuvo el barrio fue "El Nica", quedaba en la calle de las Flores carreras Providencia e Independencia. Después se trasladan para allá, para La Celba, todos los bares y empieza la moda de los amanecede­ros como "El Tetero", "La Charanga" y "La Gardenia Azul".

Crónicas del Barrio Chino II

UBICACION. "Ese sector del Barrio Chino estaba comprendido entre la calle Santander a la calle San Juan; de la carrera Providencia a la Libertad, claro, que más adelante en la carrera Vesubio, había un bar, también era un bailadero y se llamaba "El Danubio Azul"; esto que le estoy contando es entre los años '39 y '40. Yo tendría 10 años".

Entonces ese "Danubio Azul" quedaba en la calle San Juan con Carrera Vesubio, ahí esta esa casa todavía. Claro que ahora es una casa de habitaciones, es como un hospedaje que hay, ahí; la fachada es exactamente igual a la de su época.

Otros bares, además de "La Unión", eran "El Barrilito" que era de un señor, un Coronel, Carlos Coronel; estaba "El Triángulo" que era un salón de billar, y habían prostitu­tas. Esa era una casa de madera y le decían "El Triángulo" precisamente por la forma de la casa... Hay estaba la estación de taxis en ese tiempo..(Calle Santander, carrera Libertad) ahora mismo ahí hay una ...creo.. casa de repues­tos además estaba "La Traviata"; era que en todas las esquinas había un bar.

"En la calle San Blas con carrera Independencia había una casa grande de madera que era del señor Benito De León papá de Lancaster de León, aquel futbolista famoso; ese señor tenía un bar llamado "El Tambor de la Alegría", yo no lo conocí, porque eso fue antes del '30, le oí el cuento a mi papá y en la otra esquina con la calle San Juan estaba "El Moravia", ese si lo conocí. Era del señor Octavio Vergara, el tenía la cantina ahí, seguido habían unos apartamentos pequeños que eran donde vivían "las niñas" que trabajan con él; la casa tenía un patio grandísimo, encementado que servía de bailadero; la casa siguiente era donde vivía el señor Octavio con su familia.

"Los bares del sector comprendido entre las calles San Blas y Caldas con carrera Independencia desaparecieron para el año '40. Siendo, a partir de la calle de las Flores donde empezaban los bares, como "El cubano", ubicado en la calle Santander; además estaba "El Buenos Aires", "El Aires Cubano" o "Colombia­nos", algo así.

El último bar que tuvo el barrio fue "El Nica", quedaba en la calle de las Flores carreras Providencia e Independencia. Después se trasladan para allá, para La Celba, todos los bares y empieza la moda de los amanecede­ros como "El Tetero", "La Charanga" y "La Gardenia Azul".

Crónicas del Barrio Chino

22 mayo 2008

LAS VERBENAS EN EL BARRIO. Recuerdo que allá en la casa hacíamos los tiquéticos para los bailes; se compraba una cartulina, y había un sello de caucho que decía "La Unión", entonces uno de mis tíos cogía la cartulina, la habría en la mesa y la rayaba del ancho del sello, yo ponía los sellos y después cortábamos y hacíamos paqueticos de 50 tiquetes, esos tiquéticos los llevaba mi tío José al bar y se los daba al cantinero. 

Eso tenía un valor de 5 centavos, la persona compraba 10 ó 15 tiquetes para echar la bailada. En cada baile le daba un tiquete a su pareja entonces esa pareja iba después del baile a la caja, entregaba el tiquético; a ella le daban un centavo, dos centavos para la cantina y dos centavos para la orquesta.

El ron blanco, que siempre ha sido de aquí, era el que se vendía más que todos; recuerdo que en el año '40, en la cantina vendían la botella entre 40 y 45 centavos. La cerveza valía entre 12 ó 15 centavos. Vendían también el Anis de Coco y el Ron Viejo 17. Después llegaron, para el '40 rones de otros departamentos como el Ron Viejo de Caldas.

LAS VERBENAS EN EL BARRIO. Recuerdo que allá en la casa hacíamos los tiquéticos para los bailes; se compraba una cartulina, y había un sello de caucho que decía "La Unión", entonces uno de mis tíos cogía la cartulina, la habría en la mesa y la rayaba del ancho del sello, yo ponía los sellos y después cortábamos y hacíamos paqueticos de 50 tiquetes, esos tiquéticos los llevaba mi tío José al bar y se los daba al cantinero. 

Eso tenía un valor de 5 centavos, la persona compraba 10 ó 15 tiquetes para echar la bailada. En cada baile le daba un tiquete a su pareja entonces esa pareja iba después del baile a la caja, entregaba el tiquético; a ella le daban un centavo, dos centavos para la cantina y dos centavos para la orquesta.

El ron blanco, que siempre ha sido de aquí, era el que se vendía más que todos; recuerdo que en el año '40, en la cantina vendían la botella entre 40 y 45 centavos. La cerveza valía entre 12 ó 15 centavos. Vendían también el Anis de Coco y el Ron Viejo 17. Después llegaron, para el '40 rones de otros departamentos como el Ron Viejo de Caldas.