ACTUALIZAR LA ORIGINAL FIESTA DE CARNAVAL

08 diciembre 2006

La siguiente propuesta fue enviada por Hugo Rafael González Montalvo. Es una propuesta a considerar ya que el único interés que prima en ella es lograr la dinamización de nuestras carnestolendas. Se publica por considerarla de interés general.

ACTUALIZAR LA ORIGINAL FIESTA DE CARNAVAL
Propuesta de Ciudadelas de Carnaval.

La propuesta es sencilla, consiste en actualizar la original fiesta de carnaval de Barranquilla. Revivir el modelo carnavalesco en varias cuadras de algunos barrios tradicionales de la ciudad.

SUSTENTACIÓN

Según los estudiosos, han existido diferentes modelos de espectáculo a través de la historia. Veamos con brevedad los pertinentes a esta nota.

El Modelo Carnavalesco de Espectáculo

El espectáculo carnavalesco es el propio de la fiesta popular y es el más antiguo que se conoce. Ya los griegos lo celebraban hace 3.100 años. Quien mira es también cuerpo que se exhibe. En el carnaval puedo exhibir sin restricciones mi cuerpo transformado, disfrazado y simultáneamente observar el de los demás. El espacio público se ofrece sin divisiones ni clausura. Cada alegre participante intercala constantemente sus roles de actor y espectador. Es el tiempo para la danza, el gesto atrevido, la palabra picante y los objetos extravagantes. El cuerpo tiene licencia para seducir, el ojo para desear, la locura es permitida. El disfraz nombra lo que falta, lo prohibido, lo ansiado, lo reprimido se libera.

El espacio por excelencia del Modelo de Espectáculo Carnavalesco es la calle, la plaza. Ahí no hay posibilidad de establecer un punto de vista privilegiado. Quien mira, en su desplazamiento constante, sabe que su visión del carnaval es parcial, fragmentaria y azarosa. En el carnaval no hay certeza, la propiedad (de la mirada, del deseo, del cuerpo, de la palabra o del espacio) es ilegítima. Quien quiera apropiarse de la diversión viola las reglas de juego. En el carnaval nadie debe perder. El carnaval en su esencia es un ejercicio de libertad, cada cual elige un trayecto entre los infinitos posibles. Es una invitación a que a todos participen del des-orden. Un ejemplo de espectáculo de carnaval, que aún se conserva auténtico, es el tradicional carnaval de Venecia; en nuestro entorno se preserva, cuando se celebran en las plazas y calles los fandangos, las comparsas y las verbenas populares.

El Modelo de Desfile.

Los desfiles, las paradas o marchas militares, como sabemos, son espectáculos itinerantes, transitan por un escenario clausurado. Impone establecer límites en el espacio. Detrás de la barrera la población excluida se convierte en el público espectador. Allí no puede intercambiar su rol. Los organizadores pueden decidir el recorrido del desfile y quienes pueden recorrerlo. El desfile de las escuelas de samba del carnaval de Río de Janeiro, es un ejemplo de este modelo. Se pasó de la espontánea celebración de los barrios populares al comercial sambódromo, donde el desfile se reduce a un espectáculo para la televisión.

El Modelo Carnavalesco en las carnestolendas de Barranquilla.

Se puede afirmar que en las carnestolendas de Barranquilla, hasta principios del siglo XX, predominaba el modelo carnavalesco. Se presentaban, aisladas o mezcladas, manifestaciones festivas de origen popular urbano y las provenientes de las riberas fluviales de la región. Músicos y coreografías tenían libertad de movimientos en un amplio espacio público de la ciudad, dos condiciones indispensables para realizar el juego de carnaval. En efecto sabemos que en lugares como "La Plaza 7 de Abril", "El Barrio de Abajo", "La Esquina del "Cañón Verde", "La Calle de las Vacas", "La Plaza de la Aduana" "La Plaza de San Nicolás etc. Se presentaban, circulaban o deambulaban "Los Asaltos", "Las Guachernas", "Los Salones Burreros", "La Vara Santa", "Las Rondas de Cumbiambas", "La Lectura del Bando", "La Conquista", "El Entierro de Joselito", "Las Verbenas Populares", "Las Danzas de Relación","Las Letanías", "Las Comedias".

Un nuevo modelo en las carnestolendas de Barranquilla.

El modelo de carnavalesco predominaba en Barranquilla hasta 1903, en ese año parte de las fiestas de carnaval que se realizaban en los salones del "Club Barranquilla" se trasladan a la calle, adicionando el sábado a las carnestolendas locales. Para su presentación pública se opta por el modelo del desfile, la " Batalla de Flores". La procesión de coches se convierte en parte integral del carnaval de la calle. Transitan adornados, exhibiendo una estética de marcada influencia europea. Por instantes algunos espectadores de origen popular se sienten como unos extraños en su propio patio.

Con el crecimiento de la población aumenta el deseo de ver. Se exacerba la competencia entre quienes quieren ver mejor el espectáculo. El desfile como oportunidad para divertirse adquiere un gran valor social. Se establece el derecho de admisión para observar el desfile. Se instalan palcos. Las circunstancias nuevas van convirtiendo, sin que se pueda controlar, a los desfiles de carnaval en una excelente fuente de lucro. Hoy la vía cuarenta es insuficiente para albergar a la numerosa masa que se precipita a verlo. ”No hay cama pa´ tanta gente”. Sabemos de la preocupación de la ciudadanía por resolver esta dificultad. Algunos entusiastas, buscando una solución, realizan una procesión parecida en otra vía, pero solo han conseguido, repitiendo el modelo, repetir la dificultad. Otros han propuesto un “cumbiódromo”, que no es otra cosa que una adaptación del desfile comercial del carnaval de Río de Janeiro. Sería el olvido definitivo del modelo original de espectáculo carnavalesco.

Alternativa

Con el ánimo de ampliar la participación popular en el carnaval se propone que se realicen unas Zonas Carnavaleras o Ciudadelas del Carnaval en determinadas cuadras, avenidas, bulevares, plazas o parques engalanados y decorados para el efecto. En ellas se restablecería el modelo de espectáculo carnavalesco y se distribuiría por toda la ciudad el creciente público ansioso por divertirse. Serían fiestas al aire libre, donde la población pueda jugar al carnaval. La gente, con sus propios disfraces, podría deambular en un espacio sin barreras. Cada uno participaría como espectáculo y espectador del carnaval. En las zonas carnavaleras habría una circulación permanente de monocucos, marimondas y toritos para asombro y deleite de los turistas. La calle sería un espontáneo escenario con bailes, orquestas y comparsas. Una ocasión para que los barranquilleros exterioricen su imaginación y su creatividad. Las ciudadelas serían una alternativa para que el carnaval sea notoriamente diferente cada año. Un ejemplo de organización similar, que produce excelentes resultados turísticos, se puede mencionar el barrio San Telmo de Buenos Aires.

Algunos habitantes del Barrio Abajo, proponen su vecindad como un lugar apropiado para dar inicio a este experimento que integraría armónicamente lo emergente con lo tradicional. Las razones para la postulación son muchas, entre ellas las condiciones favorables que posee: su excelente ubicación, la memoria histórica que conservan sus residentes, su peculiar arquitectura, la complejidad social de las diversas actividades que ahí se desarrollan, la presencia de gran cantidad de artistas y grupos folklóricos entre sus moradores, su espíritu carnavalero, el sentido de vecindad que conservan, prueba de ello es la experiencia exitosa de la comparsa “ La Rebelión de las Autenticas Marimondas del Barrio Abajo”. De hecho ya se han realizado algunos ensayos de esta idea que indican su factibilidad como los verificados en algunas calles del barrio en febrero 15 y marzo 3 de 2003 por la Red Cultural Caribanía, de la cual yo hice parte como uno de los coordinadores. La decisión final está en la mente y en la voluntad colectiva de sus habitantes y también del apoyo que reciban del resto de la ciudadanía barranquillera.


Documento redactado en el 2002 reelaborado en octubre de 2006.

La siguiente propuesta fue enviada por Hugo Rafael González Montalvo. Es una propuesta a considerar ya que el único interés que prima en ella es lograr la dinamización de nuestras carnestolendas. Se publica por considerarla de interés general.

ACTUALIZAR LA ORIGINAL FIESTA DE CARNAVAL
Propuesta de Ciudadelas de Carnaval.

La propuesta es sencilla, consiste en actualizar la original fiesta de carnaval de Barranquilla. Revivir el modelo carnavalesco en varias cuadras de algunos barrios tradicionales de la ciudad.

SUSTENTACIÓN

Según los estudiosos, han existido diferentes modelos de espectáculo a través de la historia. Veamos con brevedad los pertinentes a esta nota.

El Modelo Carnavalesco de Espectáculo

El espectáculo carnavalesco es el propio de la fiesta popular y es el más antiguo que se conoce. Ya los griegos lo celebraban hace 3.100 años. Quien mira es también cuerpo que se exhibe. En el carnaval puedo exhibir sin restricciones mi cuerpo transformado, disfrazado y simultáneamente observar el de los demás. El espacio público se ofrece sin divisiones ni clausura. Cada alegre participante intercala constantemente sus roles de actor y espectador. Es el tiempo para la danza, el gesto atrevido, la palabra picante y los objetos extravagantes. El cuerpo tiene licencia para seducir, el ojo para desear, la locura es permitida. El disfraz nombra lo que falta, lo prohibido, lo ansiado, lo reprimido se libera.

El espacio por excelencia del Modelo de Espectáculo Carnavalesco es la calle, la plaza. Ahí no hay posibilidad de establecer un punto de vista privilegiado. Quien mira, en su desplazamiento constante, sabe que su visión del carnaval es parcial, fragmentaria y azarosa. En el carnaval no hay certeza, la propiedad (de la mirada, del deseo, del cuerpo, de la palabra o del espacio) es ilegítima. Quien quiera apropiarse de la diversión viola las reglas de juego. En el carnaval nadie debe perder. El carnaval en su esencia es un ejercicio de libertad, cada cual elige un trayecto entre los infinitos posibles. Es una invitación a que a todos participen del des-orden. Un ejemplo de espectáculo de carnaval, que aún se conserva auténtico, es el tradicional carnaval de Venecia; en nuestro entorno se preserva, cuando se celebran en las plazas y calles los fandangos, las comparsas y las verbenas populares.

El Modelo de Desfile.

Los desfiles, las paradas o marchas militares, como sabemos, son espectáculos itinerantes, transitan por un escenario clausurado. Impone establecer límites en el espacio. Detrás de la barrera la población excluida se convierte en el público espectador. Allí no puede intercambiar su rol. Los organizadores pueden decidir el recorrido del desfile y quienes pueden recorrerlo. El desfile de las escuelas de samba del carnaval de Río de Janeiro, es un ejemplo de este modelo. Se pasó de la espontánea celebración de los barrios populares al comercial sambódromo, donde el desfile se reduce a un espectáculo para la televisión.

El Modelo Carnavalesco en las carnestolendas de Barranquilla.

Se puede afirmar que en las carnestolendas de Barranquilla, hasta principios del siglo XX, predominaba el modelo carnavalesco. Se presentaban, aisladas o mezcladas, manifestaciones festivas de origen popular urbano y las provenientes de las riberas fluviales de la región. Músicos y coreografías tenían libertad de movimientos en un amplio espacio público de la ciudad, dos condiciones indispensables para realizar el juego de carnaval. En efecto sabemos que en lugares como "La Plaza 7 de Abril", "El Barrio de Abajo", "La Esquina del "Cañón Verde", "La Calle de las Vacas", "La Plaza de la Aduana" "La Plaza de San Nicolás etc. Se presentaban, circulaban o deambulaban "Los Asaltos", "Las Guachernas", "Los Salones Burreros", "La Vara Santa", "Las Rondas de Cumbiambas", "La Lectura del Bando", "La Conquista", "El Entierro de Joselito", "Las Verbenas Populares", "Las Danzas de Relación","Las Letanías", "Las Comedias".

Un nuevo modelo en las carnestolendas de Barranquilla.

El modelo de carnavalesco predominaba en Barranquilla hasta 1903, en ese año parte de las fiestas de carnaval que se realizaban en los salones del "Club Barranquilla" se trasladan a la calle, adicionando el sábado a las carnestolendas locales. Para su presentación pública se opta por el modelo del desfile, la " Batalla de Flores". La procesión de coches se convierte en parte integral del carnaval de la calle. Transitan adornados, exhibiendo una estética de marcada influencia europea. Por instantes algunos espectadores de origen popular se sienten como unos extraños en su propio patio.

Con el crecimiento de la población aumenta el deseo de ver. Se exacerba la competencia entre quienes quieren ver mejor el espectáculo. El desfile como oportunidad para divertirse adquiere un gran valor social. Se establece el derecho de admisión para observar el desfile. Se instalan palcos. Las circunstancias nuevas van convirtiendo, sin que se pueda controlar, a los desfiles de carnaval en una excelente fuente de lucro. Hoy la vía cuarenta es insuficiente para albergar a la numerosa masa que se precipita a verlo. ”No hay cama pa´ tanta gente”. Sabemos de la preocupación de la ciudadanía por resolver esta dificultad. Algunos entusiastas, buscando una solución, realizan una procesión parecida en otra vía, pero solo han conseguido, repitiendo el modelo, repetir la dificultad. Otros han propuesto un “cumbiódromo”, que no es otra cosa que una adaptación del desfile comercial del carnaval de Río de Janeiro. Sería el olvido definitivo del modelo original de espectáculo carnavalesco.

Alternativa

Con el ánimo de ampliar la participación popular en el carnaval se propone que se realicen unas Zonas Carnavaleras o Ciudadelas del Carnaval en determinadas cuadras, avenidas, bulevares, plazas o parques engalanados y decorados para el efecto. En ellas se restablecería el modelo de espectáculo carnavalesco y se distribuiría por toda la ciudad el creciente público ansioso por divertirse. Serían fiestas al aire libre, donde la población pueda jugar al carnaval. La gente, con sus propios disfraces, podría deambular en un espacio sin barreras. Cada uno participaría como espectáculo y espectador del carnaval. En las zonas carnavaleras habría una circulación permanente de monocucos, marimondas y toritos para asombro y deleite de los turistas. La calle sería un espontáneo escenario con bailes, orquestas y comparsas. Una ocasión para que los barranquilleros exterioricen su imaginación y su creatividad. Las ciudadelas serían una alternativa para que el carnaval sea notoriamente diferente cada año. Un ejemplo de organización similar, que produce excelentes resultados turísticos, se puede mencionar el barrio San Telmo de Buenos Aires.

Algunos habitantes del Barrio Abajo, proponen su vecindad como un lugar apropiado para dar inicio a este experimento que integraría armónicamente lo emergente con lo tradicional. Las razones para la postulación son muchas, entre ellas las condiciones favorables que posee: su excelente ubicación, la memoria histórica que conservan sus residentes, su peculiar arquitectura, la complejidad social de las diversas actividades que ahí se desarrollan, la presencia de gran cantidad de artistas y grupos folklóricos entre sus moradores, su espíritu carnavalero, el sentido de vecindad que conservan, prueba de ello es la experiencia exitosa de la comparsa “ La Rebelión de las Autenticas Marimondas del Barrio Abajo”. De hecho ya se han realizado algunos ensayos de esta idea que indican su factibilidad como los verificados en algunas calles del barrio en febrero 15 y marzo 3 de 2003 por la Red Cultural Caribanía, de la cual yo hice parte como uno de los coordinadores. La decisión final está en la mente y en la voluntad colectiva de sus habitantes y también del apoyo que reciban del resto de la ciudadanía barranquillera.


Documento redactado en el 2002 reelaborado en octubre de 2006.

Escribas II

27 noviembre 2006

moscaCarlos De la Hoz trae una interesante propuesta de relatos breves – ese genero que proponemos como genero literario de la Red (valga la redundancia) - Esperamos no solo reseñarlos sino tenerlos pronto en librerías para acceder a estos nuevos mundos de viejos escritores.

El Autor: Carlos de la Hoz, Barranquilla, 1966. Educador y Tallerista Literario. Miembro de la Revista Taller Luna y Sol. En la década de los noventa, las revistas Contracarreta, Laberintos y Aude publicaron sus primeros textos.

“Son 23 relatos breves informados por la fantasía y el humor, que se ocupan de temas diversos y en los que uno percibe una visión irónica, amarga y tierna al mismo tiempo de la precaria vida que le toca vivir a los personajes.”

VIA: Emilse Restrepo / Coordinación Ediciones LETRA por LETRA

Escribas II

moscaCarlos De la Hoz trae una interesante propuesta de relatos breves – ese genero que proponemos como genero literario de la Red (valga la redundancia) - Esperamos no solo reseñarlos sino tenerlos pronto en librerías para acceder a estos nuevos mundos de viejos escritores.

El Autor: Carlos de la Hoz, Barranquilla, 1966. Educador y Tallerista Literario. Miembro de la Revista Taller Luna y Sol. En la década de los noventa, las revistas Contracarreta, Laberintos y Aude publicaron sus primeros textos.

“Son 23 relatos breves informados por la fantasía y el humor, que se ocupan de temas diversos y en los que uno percibe una visión irónica, amarga y tierna al mismo tiempo de la precaria vida que le toca vivir a los personajes.”

VIA: Emilse Restrepo / Coordinación Ediciones LETRA por LETRA

Escribas

Para que vean que no solo los círculos oficiales lanzan y relanzan sus obras a ver si aparecen en las estadísticas de lecturas permitidas, reseñamos estos dos libros de autores barranquilleros que de manera quijotesca se enfrentan a sus demonios, que no solo son los de la escritura sino ese tortuoso camino de editar y publicar.

Henry Stein - EN LA CUERDA FLOJA

caratulaHS2 Escritas por su propio autor, en las páginas iniciales de En la cuerda floja, se leen estas dicientes líneas “a manera de exordio”.

“Las páginas que conforman este librito las escribí durante una temporada en que estuve atrapado, por diversas circunstancias, en una especie de resaca existencial, pues todo perdió interés para mí y me sumí en un doloroso estado depresivo, parecido a aquello que los patólogos llaman “taedium vitae ”,es decir, un disgusto morboso de vivir, que generalmente conduce al suicidio.

No me suicidé, pero durante muchos meses mantuve una relación tormentosa con el mundo y conmigo mismo. En otras palabras, estuve balanceándome desesperadamente en la cuerda floja de mi destino adverso.

Este fragmento de un texto de Eduardo Galeano titulado “La pálida” (incluido en El libro de los abrazos) describe exactamente mi situación, mi estado de ánimo en aquella época:

“[...] En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre alguno: Entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.”

Como tengo la certeza de que esos indeseables períodos grises seguirán presentándose en mi vida –debido quizás a mi irremediable propensión al pesimismo –, he escrito estas páginas no sólo para testimoniar sobre ellos sino también con la esperanza de que la escritura me ayude a conjurarlos o, por lo menos, a atenuar un poco sus nocivos efectos, que suelen prolongarse más de lo esperado. Además, quiero compartir esta difícil vivencia con aquellos espíritus sensibles para quienes la existencia resulta conflictiva y dolorosa. A ellos también está dedicado este opúsculo sobre el hastío, el desencanto y la desesperanza.”

El libro contiene los textos “De lo inevitable”, “Apuntes ligeros con fondo gris”, “Trances difíciles”, “Taedium vitae”, “Lamentación baldía”, “Vigilia”, “Balada de la espera” y “En días como éste”.
Henry Stein nació en Cali, en 1957, pero hace mucho tiempo que vive en Barranquilla. Ha publicado Viaje al domingo (cuentos, 1986), Sesgos (textos de humor, 1993) y Dentro de poco sonará el despertador (relatos, 2000). En las décadas de los ochenta y noventa formó parte del colectivo literario El Comején y dirigió la revista Muestra y el plegable esto.

VIA: Emilse Restrepo / Coordinación Ediciones LETRA por LETRA

Escribas

Para que vean que no solo los círculos oficiales lanzan y relanzan sus obras a ver si aparecen en las estadísticas de lecturas permitidas, reseñamos estos dos libros de autores barranquilleros que de manera quijotesca se enfrentan a sus demonios, que no solo son los de la escritura sino ese tortuoso camino de editar y publicar.

Henry Stein - EN LA CUERDA FLOJA

caratulaHS2 Escritas por su propio autor, en las páginas iniciales de En la cuerda floja, se leen estas dicientes líneas “a manera de exordio”.

“Las páginas que conforman este librito las escribí durante una temporada en que estuve atrapado, por diversas circunstancias, en una especie de resaca existencial, pues todo perdió interés para mí y me sumí en un doloroso estado depresivo, parecido a aquello que los patólogos llaman “taedium vitae ”,es decir, un disgusto morboso de vivir, que generalmente conduce al suicidio.

No me suicidé, pero durante muchos meses mantuve una relación tormentosa con el mundo y conmigo mismo. En otras palabras, estuve balanceándome desesperadamente en la cuerda floja de mi destino adverso.

Este fragmento de un texto de Eduardo Galeano titulado “La pálida” (incluido en El libro de los abrazos) describe exactamente mi situación, mi estado de ánimo en aquella época:

“[...] En esos días, días sin sol, noches sin luna, ningún lugar es mi lugar y no consigo reconocerme en nada, en nadie. Las palabras no se parecen a lo que nombran y ni siquiera se parecen a su propio sonido. Entonces no estoy donde estoy. Dejo mi cuerpo y me voy, lejos, a ninguna parte, y no quiero estar con nadie, ni siquiera conmigo, y no tengo, ni quiero tener, nombre alguno: Entonces pierdo las ganas de llamarme o ser llamado.”

Como tengo la certeza de que esos indeseables períodos grises seguirán presentándose en mi vida –debido quizás a mi irremediable propensión al pesimismo –, he escrito estas páginas no sólo para testimoniar sobre ellos sino también con la esperanza de que la escritura me ayude a conjurarlos o, por lo menos, a atenuar un poco sus nocivos efectos, que suelen prolongarse más de lo esperado. Además, quiero compartir esta difícil vivencia con aquellos espíritus sensibles para quienes la existencia resulta conflictiva y dolorosa. A ellos también está dedicado este opúsculo sobre el hastío, el desencanto y la desesperanza.”

El libro contiene los textos “De lo inevitable”, “Apuntes ligeros con fondo gris”, “Trances difíciles”, “Taedium vitae”, “Lamentación baldía”, “Vigilia”, “Balada de la espera” y “En días como éste”.
Henry Stein nació en Cali, en 1957, pero hace mucho tiempo que vive en Barranquilla. Ha publicado Viaje al domingo (cuentos, 1986), Sesgos (textos de humor, 1993) y Dentro de poco sonará el despertador (relatos, 2000). En las décadas de los ochenta y noventa formó parte del colectivo literario El Comején y dirigió la revista Muestra y el plegable esto.

VIA: Emilse Restrepo / Coordinación Ediciones LETRA por LETRA

PERNETT I

19 noviembre 2006


Lanzamiento del último trabajo musical de PERNETT - Cumbia Galáctica - en la capital. Emocionados, apoyando, gozando, como si fuera de su patio; así estaban en el canal CityTV y su programa Franja Latina.

Claro si acá en su tierra, nada. Todos andamos arrugados, saturados de despechos y carrileras, balanatos y demás olvidados de nuestros sones, esos que si suenan allá , muy cerca de las estrellas.