#BAQ Mundial al Subdesarrollo

30 julio 2011

A propósito del deplorable espectáculo de inauguración del Mundial Sub 20 donde olvidaron que era un espectáculo para mas de 200 países y no pa’los 50 mil que asistieron al estadio. Que debió ser algo dinámico, audiovisual con derroche tecnológico para que nos vieran de que somos capaces pero aja, nuevamente a la medida de los interese mezquinos de una clase dirigente que solo piensa en el #comovoyyoahi y dale el contrato a este que ese si pone votos. Por ello no fuimos anfitriones ni firmamos banderas.

Es que como aquí todo lo resuelven con carnaval piensan que todo el que sale en la Batalla de Flores es bailarín y puede inaugurar un mundial. Entonces el tal baile se convierte, lo mismo que en la Batalla, en un "tu camina pa´llá y luego te quitas el vueltiao y saludas al público, tú, marimonda ponte a brincar por todo el Metropolitano, y tú, mija cuando pases frente a Joseph Blatter y frente a la cámara mueve la pollera y ahí si suelten los juegos pirotécnicos que sobraron de la navidad pasada"


TREMENDO ESPECTÁCULO. DEJAMOS EN ALTO EL NOMBRE DE BARRANQUILLA Y ZHANG YIMOU DEBE ESTAR ARDIDO.

http://www.youtube.com/watch?v=MlkXbM-BBFQ&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=RUy9OgRRXnw&NR=1
http://www.youtube.com/watch?v=C6_RXIeiP5Y&feature=fvwrel

BAQ es otra cosa…

23 julio 2011

Volver a llover sobre mojado, a reiterar lo reiterado. Hablar nuevamente de seguridad, muy a pesar de que si te defiendes corres el riesgo que te tilden de antisocial como le ha pasado a las comunidades que se han levantado contra sicarios o como dicen hoy acerca del caso del asesinato del retirado policía que no debió proceder así o sea que como en el chiste aquel solo hay que respirar profundo y disfrutar muy a pesar de lo doloroso de la intervención antisocial o penetración – palabra muy de moda - delincuencial.

Y para que se den cuenta que no soy el único que habla de su entorno, que no acepta su ciudad como se la quieren mostrar o armar les comparto la columna de Diego Marin Contreras publicada en el periódico El Heraldo.

La ciudad es otra cosa. Ojalá te perdonen, como siempre, tus impertinencias. Pero la ciudad no es un himno, ni un escudo, ni una bandera, ni siquiera el pálido recuerdo, entre amarillentos recortes de periódico, de dudosos fundadores míticos cuya historia se pierde en las arenas movedizas del tiempo. La ciudad es otra cosa.

Es la infancia, la más lejana memoria de papel cometa, esa que arrastra los recuerdos, por encima de las copas de los árboles, de ningún lugar hacia no se sabe dónde. Esa brisa legendaria que llega acompasada por el eterno tum tum de un ritmo que es el pulso vital de la ciudad, y que ha marcado tus pasos, desde la primera vez que lo sentiste, por los inefables laberintos de la vida.

Ojalá no te juzguen, como a veces, por tus insolencias. Pero la ciudad no es el personaje del día, ni el vano discurso veintejuliero, ni los fariseos a la carta, ni la retórica barata, ni el oportunista en ascenso, ni el minucioso infierno de los corruptos. No, la ciudad es otra cosa.

La ciudad es el bello rostro

inédito que descubres en su gente anónima, en su valioso pueblo, que cada día le arranca a la vida un bocado de pan y tres rebanadas de esperanza. Es ese Ulises cotidiano que a las cuatro de la mañana está armando la chaza, el negocio, el rebusque, con un talento y una perseverancia que ya envidiarían esos pedantes que conciben sesudas teorías económicas que sólo son aptas para iniciados.

Es la mirada que sonríe, a pesar de todo, con una inocencia a prueba de balas. Es ese saludo franco, a pleno pulmón, del amigo que te recuerda que no estás solo, que el corazón del barranquillero auténtico es una gran casa de puertas abiertas. Es el recuerdo de tu padre muerto, es la mirada nostálgica del viejo hablándote sobre la ciudad de otros tiempos; es la entrañable humanidad que, gracias a Dios, no estamos dispuestos a perder en nombre de un paquete de tonterías con el sello de la modernidad.

Ojalá que no te consideren, como siempre que escribes sobre estos temas, como un personaje incómodo y amargado al que no sabemos dónde colocar para que no moleste más. Pero la ciudad no es, no puede ser, la vulgar patanería que ha igualado a los distintos estratos sociales, a las diferentes profesiones y oficios, en un idéntico lenguaje soez. Igualados por lo bajo. Ni puede ser la neurosis colectiva que ha convertido el tránsito vehicular en una cotidiana batalla campal, donde las más enfermas sociopatías se expresan en el abierto afán de matar a los demás utilizando un vehículo como arma. No, la ciudad es otra cosa.

Es vida crepitante en las aceras de mediodía voraz. Es la apuesta de la vida por la decencia y la caballerosidad, no como fórmulas hipócritas, sino como sabias herramientas de sobrevivencia común. Es el declarado amor por las acacias, por las lluvias de oro, por el roble amarillo, por los seres que están y por los seres que se han ido. Es el recuerdo de las mujeres que has amado y que acaso te amaron. Es la mano que se ha tendido, generosa, para ayudarte en los momentos de dificultad. Es la gratitud por el amor, por las manos, por los dones de Dios.

La ciudad no es la estatua hueca, ni la casona del Viejo Prado, ni la conmemoración empalagosa, ni el rostro oportuno que quiere identificarse con ella, generalmente en busca de votos o figuración. Y sobre todo no es el recuento de las anécdotas de unos supuestos prohombres, ni la nostalgia de un paraíso perdido en los confines del tiempo. No, aunque no te perdonen y te juzguen, tienes que decirlo. La ciudad es otra cosa.

Es la pasión que anima tu alma, es el comienzo y el final de tu vida. Es el instante en que te dices: “este soy yo, y este es mi mundo”. Porque la ciudad está en ti, hermano lector, porque la ciudad eres tú.
Por Diego Marín

En búsqueda de Charlie Harper

19 julio 2011

Nuevamente regresa Atouk, columnista de la revista Esquire con un articulo que ilustra ese deseo interno de muchos de tener como hermanos mayores a personas que de una u otra manera han hecho cosas fuera de lo común; algunos hubieran deseado tener como hermano mayor a Ismael Rivera, Maelo o quizás a Ringo, el chacho de las de las películas de vaqueros, en fin.

Homo Sapiens: En busca de un alter ego. Por: Atouk | Tengo que admitir que estoy furioso con Charlie Sheen. Por culpa de todo su desmadre estoy empezando a vivir un vacío emocional que nunca pensé me provocaría una serie de TV. Ya extraño a Charlie Harper y, apenas estrenen la nueva temporada de Two and a Half Men, lo voy a extrañar mucho más.

Suelo no dejarme dominar por los prejuicios, pero me enfurece que Ashton

Kutcher sea el reemplazo de Charlie Sheen. Kutcher es el elegido para complacer a las mujeres. Fuera de Demi Moore, este actor no tiene nada que nos guste a los hombres. Y, ciertamente, bajo ninguna circunstancia, podrá cumplir como nuestro nuevo alter ego de la manera tan anti sublime en que lo hacía Sheen.

Hay un vacío desde que Charlie Sheen dejó a Charlie Harper. Hay que buscar un nuevo modelo de comportamiento

Entiendo que parte del problema es que, y ahora queda claro, no se sabe dónde termina un Charlie (Harper) y dónde empieza el otro (Sheen). Pareciera que Harper nunca existió. Y que ese personaje rudimentario, escatológico, políticamente incorrecto, educador incorregible de malos hábitos para el sobrino ex gordito simpático, bueno para el trago, tímido para el trabajo y obsesionado por el sexo casual, era en realidad la extensión directa del actor. Dicho de otro modo, Sheen estuvo actuando su autobiografía en varios episodios de 30 minutos durante casi ocho temporadas.

Nos quedamos sin role models. Don Draper es muy atormentado. ¿Y Dr. House? Con ese dolor de rodilla, imposible. Ni hablar de Jack Bauer: su vida personal es triste y agitada.

No hay modo de que esto ocurra con Ashton Kutcher. Sin conocer cuál será el personaje específico que encarnará en la serie, de entrada, su historia está exenta de escándalos memorables y tiene una esposa tan bella que uno no quiere siquiera imaginarlo en la práctica de la promiscuidad. No hay manera. Menos aún con esa cara de niñito bien portado, que se esfuerza por no parecerlo tanto. De una vez hay que negarle, con energía, la mínima posibilidad de convertirse en ese alter ego que tanto necesitamos.

Si uno se pone muy imaginativo, podría decirse que el Charlie Harper región 4 es Jorge Hank Rhon. Con sus 19 hijos, su ritual de bebidas, sus casas de apuestas, sus arsenales de armas y sus demás aficiones extravagantes, el ¿político? y ¿empresario? mexiquense es el ejemplo burdo de los hombres burdos en un país burdo. Pero la verdad es que esa afición a beber tequila fermentado con miembros viriles de animales salvajes lo hace quedar lejos de calificar para alter ego en potencia. Cero aspiracional, con todo y que cada vez que lo quieren atrapar, él sale airoso y por la puerta grande con la etiqueta de inocente. Vamos, si al menos tuviese la gracia de Tony Soprano.

Así las cosas, los hombres nos vamos quedando sin role models. Porque si nos asomamos a otra serie de esas que nos gustan, como Mad Men, ocurre que Don Draper es muy atormentado como para asumir el rol de alter ego. Nadie de nosotros quiere vivir perseguido por el pasado. ¿Y Dr. House? Con ese dolor de rodilla, imposible. Ni hablar de Jack Bauer, de 24, porque siempre pierde a la novia en brutales lluvias de balazos y su vida personal es triste y agitada.

Por eso entristece tanto el derrumbe de Charlie Sheen y la desaparición de Charlie Harper. Será difícil volver a encontrar a alguien tan simpático, que se dedique un par de minutos al día a tocar jingles en el piano para ganar cantidades enormes de dinero, que viva en la playa de Malibú, que tenga más novias de las que puede atender y que viva con un sobrino tan chistoso. Nos deja desamparados.

Nos quedamos sin role models. Don Draper es muy atormentado. ¿Y Dr. House? Con ese dolor de rodilla, imposible. Ni hablar de Jack Bauer: su vida personal es triste y agitada.

Tomado de: REVISTA ESQUIRE LATINOAMERICA – JULIO 2011

Policías del cuadre…?

02 julio 2011

No se en que momento perdí esa capacidad de asombro, de creerle a las personas, de esperar algo mas de mis semejantes. En cualquier circunstancia de la vida cotidiana encuentro que las situaciones que vivo tienden a un pesimismo creciente.

Traigo esto a a colación pues por mas campañas que haga la Policía Nacional, por mas que nos restrieguen a diario los números de estadísticas, por mas que nos quieran meter de lavado el cuento que la seguridad se mide por muertos como si los vivos no interesáramos, por mas que quieran que uno participe en sus campañas, haga parte de sus colaboradores, a diario ve uno como los policías llegan a las ‘ollas’ a cobrar su gramaje, como prestan los ‘fierros’ para algún trabajo, como se hacen los de la vista gorda cuando los combos, grupos, pandillas y demás se toman sectores específicos del barrio. Y marcas el 123 y nada, nadie contesta y si lo hacen te hacen mil preguntas como si tu fueras el delincuente.

Recuerdo cuando cambiaron al comandante un de los mandos medios llego al sector y nos reunieron como comunidad y nos prometieron el oro y el moro, inclusive nos dieron sus números de celular para que les avisáramos de cualquier anomalía y cuando llamamos no contestaron.

Hay terminaron los frentes de seguridad, pues por mas que la comunidad se reúna si no tiene el aval del CAI o Estación de Policía les vale tres tiras.

Y hoy al leer la prensa me entero que la alharaca que hicieron con la incautación de móviles o celulares en FEDECAFE por ser centro de reducción de aparatos robados, de aparatos de contrabando ha quedado en nada y es mas según los mismos afectados los teléfonos que deberían estar guardados en un arca o cualquier bodega oficial circulan orondos por la ciudad.

¿Por qué el cabo Deivis Flórez Vásquez no realizó una relación detallada de cada uno de los celulares que estaban incautando?

Esa es la Policía que nos merecemos? Esa es la autoridad en que debemos confiar? Esos son los policías que cuidan nuestra percepción de inseguridad para que no la perdamos y vivamos atemorizados? No esperamos que estas líneas vayan mas allá de ti amigo lector, no se tomaran represalias con los policías incriminados y terminaran tildando de locos a aquellos que reclaman por un mejor vivir en esta Tierra de Oportunidades.

NOTA REFERENTE: Policía investiga reventa de celulares incautados

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* A propósito, cuando esos mundos paralelos se encontraran? ese donde vive el mejor alcalde del país y el mejor gobernador, porque en este mundo donde vivo no hay motivos para mantenerlos en ese curubito prefabricado por los oportunistas de turno   

Operación Jaque…?

30 junio 2011

Me imagino a la señora Ingrid jalándose los pelos pues no le toco parte del costo de la operación o mas bien de lo invertido en la imagen del gobierno del señor ese. Sera por ello que pidió la liga? Ella debe saber algo…jaque

Barranquilla, ¿cuál ciudad?

23 junio 2011

Esta columna publicada en el periódico El Heraldo demuestra una vez mas que las marimondas no son como las pintan. Un punto de vista muy personal de José Amar acerca de esa ciudad, nuestra ciudad que se arma y desarma según nuestros humores pero a veces por los caprichos de los políticos de turno.

La salida hacia Santa Marta o el ingreso a Barranquilla por el puente sobre el río Magdalena nos ofrece uno de los peores retratos de la ciudad: decenas de camiones haciendo todo tipo de maniobras que alteran el libre tránsito; buses estacionados, a veces en medio de la carretera, recogiendo pasajeros en forma clandestina, ante la vista de policías que hacen rigurosos retenes a vehículos particulares; jóvenes con mirada de pocos amigos que limpian los vidrios de los autos en cada semáforo, y en frente, cientos de bolsas llenas de basura y un montón de escombros de una obra que avanza lentamente, pero que tiene un pomposo letrero: “Una entrada digna para Barranquilla”.

La ciudad no es solo un espacio con calles y edificios. Es ante todo una forma de vida. En otras palabras, Barranquilla es un conjunto de costumbres, tradiciones, sentimientos y ámbitos que permiten a sus habitantes construir una identidad. La ciudad no es solamente lo físico: ella refleja ciertamente la manera de ser del propio habitante, y su relación con el espacio y con las personas.

Por eso la realidad de una ciudad es heterogénea y cambiante: aunque compartimos el mismo lugar, llevamos vidas muy diversas. Algunos se movilizan en carros de mula, mototaxis o bicitaxis, otros lo hacen en buses y taxis, mientras otros pocos lo hacen en automóviles. Compartiendo así el mismo espacio, las formas de vida son muy diversas, hasta el punto que podríamos preguntarnos: ¿En cuál Barranquilla vives tú?

Como todas las grandes ciudades del país, en los últimos treinta años Barranquilla ha cambiado sus sensibilidades, la manera de estar y sentirnos juntos; se han fragmentado los vínculos comunitarios; se ha debilitado la identidad local. Aparte del Carnaval, el Junior y dos o tres cosas más, el aspecto humano de la ciudad es segregado e incoherente. Hay lugares, como la salida a Santa Marta o la vía hacia el aeropuerto, que dejan la sensación de que vivimos en la más absoluta indiferencia. Cada persona hace lo suyo. En síntesis, en Barranquilla no hay un estilo de vida, sino más bien —como dice Barbero— “muchos modos de vida sin estilo”.

En la mayor parte del mundo, el crecimiento de las ciudades obedece a procesos de modernización industrial, política o cultural. El ensanche de las ciudades de Colombia tiene como principio común la violencia que generó la huida masiva de la gente del campo a la ciudad, no solo por seguridad, sino también en busca de oportunidades que su entorno no les dio, construyendo amplios cinturones de miseria, transformando la sociabilidad, y creando gigantescas y masivas necesidades que el erario público no tiene cómo satisfacer.

Hay tiempo todavía para evaluar la gestión del alcalde Alejandro Char. Pero es evidente que hubo una excelente gestión en infraestructura, se reconstruyó la confianza en los gobernantes locales, y se sembró un optimismo sobre el futuro de la ciudad. El nuevo alcalde no solo podrá dar continuidad en esta senda.

También debería reconstruir el alma de la ciudad, donde todos estén incluidos. Para que los que nacen en Barranquilla y los que llegamos a vivir en ella nos sintamos miembros de la misma ciudad. Por José Amar

Barranquilla, plazas y parques

12 junio 2011

Los Parques.

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En mi niñez y parte de la juventud nuestro disneylandia era el Parque Almendra. Nació allí donde estuvo por mucho tiempo la Plaza 7 de Abril, con su camino comunal que lo dividía y donde confluían en la llamada Conquista del Carnaval todas las danzas – no todo sucedió en el Barrio abajo como afirmas - y disfraces de la época.

Era un parque delimitado por un seto que escondía los mojones amarrados con alambre púa y que servían de paredes para obligarnos a usar las entradas especificas para ello; Su verdor y esplendor se debía a que era mantenido y subvencionado por la Cafetería Almendra Tropical.

Con el tiempo la Cafetería cerró sus puertas pero el parque continuó con sus puertas en metal que se cerraban a las 7 de la noche. Pero llego el progreso, llegaron los nuevos urbanizadores , diseñadores urbanos de revistas, esos que ven plazas y parques solo en canales de televisión y les parecen del putas y decidieron que debía ser abierto y le quitaron el seto delimitador y hasta ahí llego. Al igual que los que hoy piensan igualar la llamada Plaza de la Paz con la Plaza Roja de Moscú sin tener en cuenta el peso histórico, la necesidad de los megalideres – ven también se usar ese prefijo – que tenían de ver a su pueblo a sus pies. Ten en cuenta querido arquitecto que la Plaza Roja de Moscú hace rato que no se usa, creo que desde que cayó la otrora URSS y la de San Pedro necesita ese espacio por las misas dominicales que preside su santidad.

Explicó que en la historia de la humanidad las plazas son unos espacios libres para generar muchas actividades comunitarias, una de ellas puede ser por vocación de triunfos o un área de respeto porque está frente a la Catedral, o puede tener actividades militares o de carnaval.

Retomamos. Al tumbar el seto todos entrabamos por donde fuera, no se respetaban los horarios ni los espacios y hoy convertido en un peladero es parte de la gallina de oro de los disfrazados de verde – fresco no es con usted @Enriquepenalosa – que a nombre de anteponerle eco a todo se llenan de plata. A propósito, en que quedo la cuestión esa de los arbolitos que se comieron los burros?

La Plaza.

plaza_thumb[1]No es un proyecto de ahora ni tampoco un cabezazo del iluminado Alex Char, nuestro alcalde. Es un proyecto que viene desde hace muchísimos años; desde antes del Transmetro y de las megatiendas.

Y ha sido considerado, el proyecto Plaza de la Paz, patrimonio de todos y creo que los más cercanos para velar por su verdor y funcionamiento serian los que alrededor de él lo usan así sea tácitamente. Colegios, clubes, universidades.

Por eso extraña el comentario de Monseñor Tamayo:

Esos arbolitos nadie los cuidaba, ni regaba, ahora que se va a remodelar la plaza es que salen los amigos y dueños de la plaza a decir que se la van a dañar, antes, nadie pensó en eso

Pero parece que ya todo está consumado. Se tumbaran los arboles, se encementara y terminara convirtiéndose en foco delincuencial. Y la socialización de que hablan no es: cómo vamos a hacer; sino: esto es lo que vamos a hacer para que sepas, te guste o no, como todas las socializaciones de aquí. Ya todo esta consumado.

plaza paz

Los áulicos de siempre y más ahora que es época de elecciones dirán que es la puteria, que cuando estemos en el centro mirando la catedral parecería que estuviéramos en la Plaza de San Pedro, porque eso si pa disfrazarnos estamos listos. Y no me salgas con que Plazas y Parques son diferentes pues ahí tenemos el Central Park.

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