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Las esquinas de las orquestas Ven-tu

25 de marzo de 2014

Crónica de una época muy vivida por quien la escribe - Arturo López Viñas –donde la nostalgia evoca recuerdos, amigos y personajes que de una u otra manera armaron la banda sonora de toda una época.

LA GRAN ESQUINA DEL LEY. En Barranquilla, existió la gran esquina bacana, la Hollywood “currambera”, donde se fraguaron muchas de las grandes expresiones vernáculas, entre ellos: obras de José Benito Barros Palomino, el banqueño que le canto al “Chupaflor” de Magangue, al Vaquero, con un éxito musical en la cinematografía Azteca cuando Barros Palomino irrumpió en el ambiente mexicano con su composición “ La llorona Loca”, melodía que se paseo por todo el mundo y cuyos derechos autorales y regalías excedieron ventas hasta la aparición de otra de sus gloriosas composiciones “La Piragua” el himno costumbrista del boga y de la gente de la rivera de la Kariguaña, el rio grande de la Magdalena.

Pero además de Barros Palomino, en esa esquina del movimiento musical barranquillero, otras luminarias se congregaban y casi a diario en la romería del rebusque y del ven-tu orquestal,la fraternidad de trabajadores de la música y, por ende compositores, amantes de la verborrea del pentagrama en unión con los curiosos de la jacaranda alegórica del folclor.

Y dije, casi a diario y a una hora cómoda para los personajes músicos que trasnochaban en sus labores,amenizando el jolgorio libertino de cabarets y prostíbulos, en aquella época de la “Bombilla Roja”, “Barrio Chino, Mi Bohío, Jardín, Place Pigalle y Gardenia Azul; eran los músicos que asistían a la hora caliente, al medio día y a pleno horario del sol ardiente, la hora del almuerzo, para muchos,mogolla con queso y kolcana , banquete e’ pobre.

En esa esquina, la bacana, la Broadway-Hollywood de otrora, la atracción le correspondían a la popularidad de los personajes perennes o transeúntes: Morgan Blanco, Maestro Linares, Juancho Esquivel, Carlos Ariza, Cristóbal San Juan con Alci Acosta, Platanito Caballero, Crescencio Salcedo, Pacho Galán en su almacén de discos Pachito, también en la misma “calle candela”, arengas atrevidas y efervescentes con la incursión del eximio maestro y loco Antonio María Peñaloza con sus afinadas enseñanzas de la revolución del morrocoyo en piquería con el maestro de la prosa picante en las canciones del premier de la “Opera del Mondongo” José María Peñaranda, el plateño experto en electrónica, músico, compositor que nos regalo “Se va el Caimán” y Me voy pa’ Cataca grabado por Nelson Pinedo en sus primeros éxitos con la Sonora Matancera.

Peñaranda fue un versátil compositor e interprete del acordeón, pionero del sonido hoy popularizado por los conjuntos vallenatos, no obstante el nombre de José María Peñaranda (el de la Opera del Mondongo) algunas veces es confundido con el gran genio de la música orquestal Antonio María Peñaloza, compositor del himno del carnaval barranquillero “Te Olvide” como también los éxitos de La Danza del Sol, Mátese media vaca, Chambacu y la Perla o la Mar con rumor a tempestad.



HOLLYWOOD EN LA ‘NEVERA’.
En Bogotá, existieron sitios de reunión de músicos y artistas en aquellos años de los 50s; un café-billar situado en la carrera 6 entre 10 y 12 calles, Caiser se llamaba, sitio que congregaba a los personajes del pentagrama, artistas de los grupos orquestales de tradición cachaca

Papa Bolivar, Martinez Polit, Santos Perez,Rozo Contreras y la banda departamental, Pedrito Caicedo, el Rey del Bongo, Alberto Ahumada Bonilla, la Perez Perez Orquesta, en fin todos ellos y muchos mas quienes alternaban sus reuniones sociales en el cotorreo musical con la espera de las llamadas del ven-tu de “chizgas” toques o guisos que podrían formatear el “tevillegar” de semana a semana en las bodas matrimoniales, bailes u otros eventos amenizados por los grupos orquestales de los “ventu”, los escogidos que también se encontraban verborreando, degustando el “tinto” de la esperanza.

Se hizo popular otro sitio apetecido por los músicos y artistas “chizgueros”, mas céntrico, situado frente al Parque de Santander, parte de atrás del Banco de la Republica, 6a calle entre Avenida Jiménez Kra 15 & 16; dicho café-billar, en el trasfondo,entrando por la calle 5, funcionaba de “Bolos” que los Domingos era convertido en “bailadero” amenizado por las estrellas musicales del momento; se llamo “Conga Club”, promovido por un aventurero, aviador, amante de la música que por cierto reunió una pléyade de estrellas dirigidas por el insigne músico director y trompetista maestro Marcus Gilkes en cuyo grupo orquestal se distinguió el querido hoy extinto cantautor y crooner Henry Castro.

Vespertinas bailables domingueras en el “Conga Club” pero, de Lunes a Sábado, sitio de encuentro de músicos y artistas “chizgueros” en la búsqueda en espera del próximo toque y el “tevillegar” que alcance para sobrevivir los embates de la vida, la vida del músico sacrificada sin beneficios médicos ni protección social.

Los músicos de categoría, ellos mismos se discriminan; jazzistas, integrantes de los grupos orquestales de las emisoras: Nuevo Mundo, Nueva Granada, Voz de Colombia en su cercanía por locación se reunían en el famoso “Orines Hilton”, cafetucho al lado de la emisora Nuevo Mundo (kra. 19 entre calles 8va y Novena) cuyos programa de audiencia en radioteatro contaban con orquestas de planta y siempre reunían los artistas músicos e instrumentistas mas cotizados “ the best” los mejores glorias de nuestro tricolor musical.

Aunque tuvimos sitios de reuniones, no para competir con los nombrados en el articulo “La calle de Salseros”, en Colombia, en ciudades como Bogotá, Barranquilla y Cartagena, pioneras en el pentagrama musical y la industria fonográfica, rincones como la Plaza de las Nieves con el entorno de serenatas y sus alrededores, incluyendo lo que fue la cercanía del “Orines Hilton”, las esquinas emblemáticas de intercambio creativo en Curramba y Cartagena nuestra misma desidia y desinterés por el rescate de lo nuestro, nuestra lira con sus intrincados ritmos, ni apetecidos o bien interpretados por el resto de la industria artística musical.

Ya es hora que los medios culturales y todos aquellos en el medio publicitario, los dedicados a la chismografía de farándula si, todos, defendamos lo que queda de nuestro patrimonio cultural.

! Y porque no crear un parque o paseo, tributo al talento creativo nacional ? ¡¡¡

Arturo López Viñas - Miami Beach, Fla.

1 Comentarios :

Unknown dijo...

La musica de la Costa Caribe es la que representa a Colombia Internacionalmente, La Cumbia, el Porro desde la decada 50 si no que lo expresen los mexicanos que tomarón la cumbia como identidad propia y la saben valorar por la Armonia,Melodia, ritmo y timbre cumple con las caracteristicas para ser llamada musica. Ademas llevada al 7 Arte en muchas peliculas. No como otros generos musicales que se lo pelean Cuba y Puerto Rico y muchos colombianos la adoptarón como de ellos y nombran a su región como la capital de la Salsa orgullosamente me parece que no tienen identidad cultural esa region del Pais.

Elcongogrande

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