Daniel Santos, por siempre

23 julio 2007

Aquel 19 pasado fue la cita con El Jefe. Quince años de fallecido lo ameritaban. Llegaron puntuales todos a la cita. Los coimen de la calle San Blas, los vendedores de guarapo, los chulos de puticas tristes y los dueños de traganíqueles, esas maquinas que solo reproducían discos de Daniel Santos ahí, en la esquina de la Calle Caldas con Concordia, en la tienda llamada El Ojo Mágico. Los burros viejos y los cocacolos de antes. Todos iban recitando una especie de mantra:

Vive como yo vivo si quieres ser bohemio,
Vive como yo vivo si quieres ser bohemio,
De barra en barra, de trago en trago..."

Todos vestidos a la moda de siempre, guayabera y zapatos blancos. Algunos con el pelo teñido por el tiempo y los otros con las sienes al aire. Pero eso si, todos felices de recordar viejos tiempos aun ahora cuando dependen de drogas mas duras que el lucky revuelto con mejoral o el viceroy, Artensol para la presión, esto para el colesterol, aquello para el Alzheimmer y lo de mas allá para la próstata sin olvidar la aterosclerosis.

Se sentaron, y Rafael ni Víctor ni Gilberto ni siquiera Marcote tuvieron que decir nada. Ellos dejaron aflorar sus recuerdos y la sala se llenó de anécdotas. Que vino en pleno Carnaval, que cantó en El Carioca, que se enfermo en la ciudad, que en la inopia recorrió los pueblos de la sabana acompañando una banda de viento hasta que Pedro Laza le grabo un disco, que “Linda”, que “Patricia”, que “el 5 y 6”, "Perdón", "Esperanza inútil", "Bajo un palmar", "Despedida", "Amor", "Margie", "Querube", que le cedió el puesto en la Sonora Matancera a Nelson Pinedo, que se crearon grupos nuevos pues agoto con los que podía cantar, que pata tin que pata tan…


Pero al margen de todo fue bueno comprobar que antes de Lavoe, de Blades existió alguien que aglutino el gusto por lo propio, por lo latinoamericano, icono de una generación que vivió de cerca la guerra, la segregación, el abuso, el sometimiento, pero que no se dejo amilanar por vicisitudes y tuvo tiempo para tomar una guitarra y cantarle a la vida, a la mujer, al goce. Paz en su tumba, anacobero.

1 Comentarios:

gerente dijo...

Uy mano, yo vi y escuché un Cd de Daniel Santos cantando tangos de Carlos Gardel, no se imagina la perla que es. una verdadera joya en la colección de una migo mio.