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Miami aka Mayami

21 de enero de 2012

Y bueno por fin Mayami. Ciudad que abruma por la cantidad de avenidas,
carreteras, puentes, rampas, todas plenas de carriles rapidos, lentos, mas o menos, y adornadas con carros de todos los estilos. No ves barrios como en NY ni gente en las calles, solo carros y concreto y, bueno, palmeras.

Me tramó el manejo que le han dado a los canales o humedales o caños o pantanos, que mas da, ellos saben como integrarlos a su entorno sin demeritar en nada su funcionalidad, ser hábitat de patos, gansos, pisingos, coyongos, babillas y aligator como le dicen a los caimanes, ah, y tal vez, peces. Lagos que adornan complejos familiares sin que el anofeles haga de las suyas, o si? Envidia de la buena


A los mayaminenses no les interesa si hay un tren que nos lleva hasta el downtown y buses anexados al sistema. No les importa. Lo dicen con desparpajo y la seguridad de los coches parqueados en el frente de su casa. Pero si funcionan, el tren y los buses, y subido en ellos conocí el otro Mayami.

En el downtown aka centro esta el Mayami primigenio, donde todo comenzó; preñado de tiendas, cafes, subways, de todo para todos. Sector que cierra temprano, desdeñado por ser de edificios antiguos que afean la modernidad del sector. No importa si son art decó o no, no les ven el valor histórico. Y allí al igual que acá están los pordioseros, vagabundos, desechables que decimos (o decíamos) que intimidan y al caer la noche usan las aceras y frentes de oficinas como camas para todo uso. Nadie los ve ni a nadie le interesan pues les basta con atravesar y el sector de Bayside deslumbra y los hace olvidar de las penurias del centro.

Y al igual que Nueva York y su integración con el Hudson acá hace presencia el mar brindando a la ciudad una bahía puerto desde donde parten los soñadores por el pez mas grande y los wanabbe tomamos un
remolcador creyéndonos en un crucero de mil estrellas. Es una ciudad con sectores muy cuidados, limpios, con una autoridad que no tiene que hacer presencia cada dos cuadras para hacer cumplir los deberes que tienen los ciudadanos, ciudad que enamora por sus lujos, aire latino y clima de  felicidad dibujada en rostros que no se acercan a sectores  marginales donde las leyes son otras.



Disney y sus kimdong

Y bueno a pesar de la edad y sin ánimos de viejo verde decidí visitar
Orlando y llegar  al emporio de diversión que dicen es Disney. Tome un
tour y y en cuatro horas estaba allá, de la mano de un guía, atendiendo sus explicaciones y enfrentando lo desconocido. Entonces tomas el barco tipo remolcador, de esos de río, de esos barcos que dicen inundaban el rio magdalena y después de atravesar una especie de lago te sorprende el castillo de cuentos de hadas y no apartas la vista de el para nada. Caminas intentando hallar tu ruta, pero si no te avispas terminas sin cinco a los diez minutos de llegar. Todo esta comercializado, palomitas de maíz, las orejas del ratón, la foto con el ratón, las binchas con el velo de novia ratona, la varita luminosa de no se que, el llavero, los fotógrafos y bueno también están las atracciones.

Eso si, si las miras bien notaras la realidad, así como cuando te pones de sapo a detallar los disfraces de nuestras comparsas y le ves el paso de los años y la penuria de esos danzarines o cantadores o travestis de cuatro días, bueno así.

Y te quedas y llega un momento que no sabes mas que hacer pues todo
esta diseñado pa descrestar a los niños-niños y a los niños-grandes. Y te sientas intentando hallar dentro de ti la magia para hacerles la segunda pero sabes que hace rato esa chispa no prende. Y entonces se apagan las luces y aparecen como en una fantasmagórica escenas todos los personajes Disney decorados con luces como lo hace el man ese del barrio abajo con el Willy pa navidad y en carnavales lo disfraza de marimonda, bueno así y cierras los ojos y te crees en la guacherna y solo deseas que al abrirlos el dragón en vez de humo inunde de maicena el espacio, pero no, la magia no llega hasta allá. Así que compro un vaso de cocoa caliente y regreso al barco mientras el cielo se ilumina de miles de luces pirotécnicas.

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